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LA CUEVA

Diario de nuestras aventuras en Minecraft.
2025-10-26
Día 1: Primeros pasos

Después de decidir de empezar sin Ismael, José Antonio y yo nos lanzamos a la aventura. Andamos miles de bloques por las sabanas y las junglas más grandes que jamás vi en Minecraft hasta que decidimos dar media vuelta y continuar hacia el oeste. Allí encontramos un pequeño valle entre abedules y cerezos, donde hemos decidido asentarnos.

Tras esto comenzamos la construcción de una pequeña casa metida en el suelo(con una entrada secreta para protegernos de los otros 0 jugadores del servidor), a lo cual se nos unió Ismael. Tras jugar todo el día, acabamos satisfechos con el resultado(especialmente del pequeño Picasso, todo un artista).


2025-10-30
Día 5: Especial Halloween

Algo extraño pasaba en nuestro servidor. Llevábamos días sin poder dormir, el juego nos decía que había monstruos cerca, sin embargo, todo estaba bien iluminado en decenas de bloques a la redonda. Ignorando todo esto continuamos jugando como siempre, hasta que explorando llegamos a un lugar oculto cerca de nuestra casa al que hemos denominado Isla Lunanueva. Allí se ocultaba algo siniestro, el causante de nuestro insomnio. Rápidamente huimos de allí, temiendo algo más grave que no poder pegar ojo.

Tras volver a casa decidimos tratar el fuego con fuego y adentrarnos en las profundidades del Nether. Allí encontramos a los que después de un traguito de agua se convertirían en nuestros fieles compañeros: Nevado y Pestosito.


2025-11-04
Día 10: Los Warren

¡Tenemos compañía! Una pareja se ha mudado a la vieja granja abandonada que había al sur de nuestra casa. La verdad es que son bastante majos, aunque nos dan algo de mala espina, sobre todo teniendo en cuenta la localización de la granja: justo delante de Isla Lunanueva. Además, por algún motivo, por las noches aparecen demasiados enemigos alrededor de la granja. Aún así, lo más extraño son los ruidos que se escuchan por la noche provenientes de la casa. Sin embargo, en nuestra visita, no vimos nada raro en la casa excepto por la pedazo de piscina de interior que tienen. Me pregunto a que se dedicarían antes los Warren para tener tanta pasta.


2025-11-08
Día 14: GODlem

En mis sueños tuve una visión de una extraña estructura. A la mañana siguiente lo comenté con José Antonio, y su respuesta me dejó sorprendido: ¡él había tenido la misma visión!

Dado que lo paranormal no nos resulta desconocido, concluimos que fuerzas superiores trataban de comunicarse con nosotros, así de decidimos responder a su llamado y convertir aquella visión en una realidad, pasase lo que pasase. Al día siguiente construimos las corrientes de agua, aquel enorme pozo vacío, aquellos pequeños habitáculos hundidos en la tierra que ningún ser podría jamás encontrar acogedor y aquel extraño y complicado aparato que jamás comprenderé.

Tras un duro día de trabajo pudimos descansar, y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que llevábamos todo el día trabajando en algo que no comprendíamos que era y mucho menos como funcionaba, así que decidimos consultar a nuestros vecinos (que se han comprado un tractor, por cierto), quiénes por lo que parece, están aún más familiarizados con lo sobrenatural que nosotros, quienes nos dijeron que un dios benévolo nos había hablado y nos ofrecería su ayuda en esta aventura. Mostraron unos antiguos manuscritos con información sobre él: el GODlem. Según ellos, la estructura aún necesitaba algo más, pero ellos se ofrecieron a ayudarnos a completarla. No sabemos muy bien a que se referían, pero decidimos aceptar su ayuda.

Al día siguiente creamos una efigie a imagen y semejanza de la que habíamos visto en el manuscrito, y al día siguiente, junto a la efigie, vimos algo milagroso. Había aparecido un cofre y en él aparecía más del que podríamos soñar, y en la estructura de debajo aparecían golems que caían al pozo.

Alabada sea su goleidad.


2025-11-09
Día 15: De chill

Hoy no han ocurrido grandes cosas, pero aprovecho la ocasión para compartir lo bonita que ha dejado José Antonio la zona de nuestra casa y el cofre de la efigie. Entre otras cosas a destacar encontramos una oveja rosa y hemos talado los árboles del valle.


2025-11-13
Día 19: Proyecto Faz Ovina

Otro día tranquilo. José Antonio ha dejado preciosa la zona del estanque y yo he comenzado nuestra granja de lana.


2025-11-21
Día 27: Granjitas y batallitas

Al volver después de varios días me encontré con que José Antonio había hecho unas pequeñas granjas bastante bonitas de calabaza y de panales de abeja. Yo por mi parte, me dediqué a buscar hilo para mi granja de lana.

Tras un rato, decidimos explorar nuestro mundo, hasta que, cerca de la granja de los Warren, bajo tierra, encontramos una extraña estructura de toba y cobre. Múltiples pasillos, salas y galerías se abrían ante nosotros y en ellos nos esperaban infinidad de enemigos. Gracias a nuestra astucia y valentía conseguimos abrirnos paso a través de la mazmorra, consiguiendo abrir unos extraños cofres que había en la misma. Volvimos a casa triunfantes con lo que parecen dos antiguos discos de música y un tridente.

Finalmente, yo continué con la granja de lana, mientras que José Antonio hizo una pequeña cabaña para acoger a unos zorros que había rescatado. Espero que el próximo día pueda acabar la granja de lana.


2025-11-28
Día 34: Interiores y exteriores

José Antonio ha dedicado parte de esta semana a remodelar el interior de nuestro hogar. Ha eliminado los cofres de la sala principal y en su lugar ha colocado un ascensor para bajar a una nueva sala de cofres, donde todo está más ordenado.

Por mi parte, he acabado el exterior y la funcionalidad de la granja de lana, por lo que cualquier proyecto futuro en el que la lana sea una necesidad no nos causará problema alguno. He conseguido mi objetivo de que desde arriba se vea la cara de una oveja.

Además, un nuevo aldeano ha llegado a nuestros dominios y ha pedido establecerse aquí. Le hemos ayudado a construir su casa en el valle que hay junto a nuestra casa. Dice que es flechero y que quiere montar aquí su nuevo negocio, pero la verdad es que no me da muy buena espina la máquina que tiene en su casa.

Finalmente, Ismael me ha insistido en que mostrase al mundo su obra de arte: el establo. José Antonio y yo nos quedamos asombrados ante tal belleza. El sentimiento que afloró en nuestros corazones al ver tal increíble estructura no lo podría explicar con palabras. Y pensar que tenemos alguien así de capaz en nuestro servidor. ¿Con qué nos sorprenderá este genio de la construcción la próxima vez?


2025-11-29
Día 35: Muerte, ¿y vida?

Arrodillaos, mortales, ante él, pues él es la luz del mundo y quién le siga no andará en tinieblas, si no que tendrá la luz de la vida.

Ismael hace acto de presencia en nuestro servidor y nos deleita permitiéndonos observar la construcción que los expertos auguran que será su magnum opus: el invernadero. Sin embargo, como todas las cosas buenas, la presencia de Ismael duró poco, o al menos nos supo a poco.

Una vez acabamos de llorar por el frío que congelaba nuestros corazones tras sentir la cálida presencia de Ismael, José Antonio y yo decidimos adentrarnos en el Nether para conseguir perlas de ender y varas de blaze, con el objetivo de avanzar en nuestra cruzada por convertirnos en quienes estamos destinados a ser.

Al volver, no estando contentos con lo que habíamos tenido que batallar en el Nether, volvimos a aquella estructura que encontramos la semana pasada y volver a enfrentarnos a las criaturas que allí moran. Desgraciadamente, nuestra empresa no fue fructífera, pues no conseguimos ninguna de las recompensas que queríamos.

Pensando que el día no podía volverse peor regresamos a casa, desconocedores de la desgracia que iba a acontecer. Nuestro más reciente compañero, Florentino, quién vive en la sala de cofres, se metió en el hueco del ascensor y murió aplastado cuando lo activamos para bajar. Lo único que podemos hacer ahora es creer que tuvo una vida feliz.

A pesar del duro día que llevábamos, encontramos las fuerzas para salir a explorar el mundo. En unas antiguas ruinas en una taiga José Antonio encontró otro disco de música y yo encontré unos extraños huevos en unas ruinas submarinas. No sabemos que contienen estos extraños huevos ni si contienen algo siquiera, pero creo que pronto lo averiguaremos.


2025-11-30
Día 36: Solo un obstáculo más

Piedra madre, el cimiento de este mundo. Dícese irrompible, sin embargo, la he atravesado y la he roto. Este mundo ya no nos puede contener. Solo nos queda un obstáculo más por superar.


2025-12-05
Día 41: La calma antes de la tormenta

Está decidido: mañana será el día en el que nos veamos las caras con nuestro sino y demos muerte al enderdragón, completando al fin nuestro viaje.

Teníamos el equipamiento preparado, solo nos faltaba preparar el espíritu y para ello José Antonio y yo decidimos adentrarnos una vez más en las cámaras de desafío. Tras mucho batallar conseguimos algunas llaves más para los cofres y en uno de ellos encontramos el tercer y último disco de música que nos ofrecen estas mazmorras.

Finalmente, mejoramos aún más nuestro equipamiento y descansamos. Mañana será un día largo.


2025-12-06
Día 42, parte 1: ¿The End?

¿Armadura? La llevo puesta, hecha entera de diamante. ¿Escudo? En mi mano izquierda, completamente nuevo. ¿Espada? Encantada y afilada, preparada para luchar. ¿Ballesta? Cargada de virotes, más mortífera que nunca. ¿Cofre de ender? En el bolsillo, lleno de todo lo necesario. ¿Coraje? Sí, lo siento dentro. ¿Amigos? Junto a mí, por siempre.

Lanzando un ojo de ender comenzamos la búsqueda de la fortaleza en la que se encuentra oculto el portal al End, la dimensión más allá de las dimensiones. Tras un rato siguiendo a los ojos, llegamos a la mazmorra y la exploramos exhaustivamente hasta dar con el portal. Preparamos un portal para el regreso y unas camas para descansar, y no tuvimos que preparar el corazón, pues ya lo estaba. Sin dudarlo ni un instante, Ismael se lanzó al abismo y nosotros tras él.

Y allí estábamos, en el End, bajo el borde de la isla que habita el enderdragón. Aún desde esa posición pudimos oir el rugido de la bestia, como si estuviera recibiéndonos. Picamos a través de la roca y la imagen que observamos nos provocó sensaciones que no sabríamos describir con palabras. Enormes monolitos de obsidiana se alzaban sobre la amarillenta piedra, cada uno adornado con un extraño cristal que se movía como si tuviese vida propia; los enderman, aquellos enemigos tan poderosos y escasos a los que hubimos de dar caza en nuestro mundo y en el Nether ahora se contaban por docenas. Y en medio de todo, un enorme dragón azabache batía sus alas, esperándonos desafiante.

Rápidamente, cada uno de nosotros tomó posiciones: Ismael y José Antonio destruirían los cristales desprotegidos a flechazos desde el suelo y yo subiría a destruir los que estaban protegidos por una jaula. Esquivando los ataques del dragón logramos nuestro objetivo, ahora nuestro enemigo no podría regenerarse más. Solo quedaba una cosa que hacer, así que ferozmente disparamos, laceramos y golpeamos a la bestia hasta que sus movimientos se detuvieron y su cuerpo comenzó a alzarse en el cielo, consumiéndose en una explosión de energía. Lo habíamos logrado.

El portal en el centro de la isla se encendió, invitándonos a volver a la seguridad y el confort de casa, pero nuestra misión no acababa allí. La muerte del enderdragón había hecho aparecer dos cosas en la isla: un gran huevo negro que apareció sobre el portal y otro portal que apareció al borde de la isla. Cogimos el huevo, temiendo lo que podría pasar si lo dejábamos allí sin vigilancia y gracias a una perla de ender nos adentramos a través del nexo. Tras esto aparecimos en otra isla flotante del End en la cual había árboles morados extendiéndose de bizarras maneras hacia el cielo, como si fueran rayos que salen de la tierra y de algún modo, aún más enderman de los que había en la isla del enderdragón. Una vez allí decidimos separarnos, pues sabíamos que lo que habíamos ido a buscar escaseaba y nos sería difícil conseguirlo si viajábamos juntos.

Avanzando con mucho cuidado de no caer en el abismo entre las islas llegué a una fortaleza que se erigía igual que los árboles. Me adentré en ella y me encontré a unas criaturas que se asemejaban a enormes almejas que me atacaron sin dudar escupiendo un extraño proyectil que cambiaba de trayectoria en medio del vuelo y que, al impactarme, me hacía flotar en el aire. Abriéndome paso entre los enemigos subí las torres, hasta que llegué a un camino que se paraba en el aire. Frente a mí, a unos metros de distancia y sobre el vacío, había un barco volador. Con mucho cuidado construí un puente que me llevase hasta allí, con cuidado de no ser golpeado por los enemigos. Una vez hice pie en el barco bajé a la bodega y allí estaban, nuestra tan ansiada recompensa: los élitros, alas artificiales que nos permitirían viajar por el aire. Rápidamente me las equipé y volando sobre la infinidad y la roca puse rumbo al portal a casa.

Cuando volví a casa noté que era el primero en regresar, pero por suerte mis compañeros volvieron al poco, triunfantemente equipados con sus élitros. Cuál Ícaro, nos propulsamos en el aire, celebrando nuestra victoria sobre el enderdragón, el End y el destino. Ahora nadie nos puede parar, ni siquiera la gravedad.


2025-12-06
Día 42, parte 2: Señores de la tierra, el cielo y el mar

Tras haber conseguido la capacidad de volar y habernos provisto de cohetes para ello, solo había una cosa que mi corazón deseaba. Habíamos conquistado la tierra, eso era innegable, un solo vistazo a nuestros dominios convencería a cualquiera de ello. Habíamos conquistado el cielo, ahora lo surcábamos más libres y diestros que cualquier ave. Pero el mar aún se nos resistía y esa era mi obsesión.

Llevaba días buscando sin suerte un tridente, el arma que demuestra tu control sobre océano. Sabía que en las cámaras de desafío podría conseguir uno, pero no hubo suerte en ninguna de las anteriores expediciones a las mismas. Sin embargo, convencí a mis compañeros a aventurarnos en ellas, pues esta vez era diferente a las demás. Ismael nos acompañaba, y con él, la Whiskysuerte.

Para los lectores que desconozcan qué es la Whiskysuerte, permitan que les explique este curioso fenómeno. La Whiskysuerte es, como su propio nombre indica, un tipo de suerte, pero es diferente al resto de suertes que existen. Suerte en el amor, suerte en el trabajo, suerte en los negocios, ninguna de ellas se compara al misterioso y abrumador poder de la Whiskysuerte, al igual que ninguna de ellas se compara en la extrañeza de su funcionamiento. La Whiskysuerte siempre acompaña a Ismael, y le permite conseguir sin esfuerzo alguno aquello que los que le rodean más desean. En este caso, mi obsesión con el tridente era claro objetivo para la Whiskysuerte, que para burlarse de mí, le otorgó a Ismael un tridente en el primer cofre que abrió en la mazmorra.

Sin embargo, la Whiskysuerte es extremadamente caprichosa e hizo lo que ninguno nos esperábamos: me tocó con su gracia y, del mismo cofre, me otorgó otro tridente a mí. Joviales por haber logrado nuestro objetivo (José Antonio ya consiguió un tridente en anteriores incursiones) acabamos de limpiar las salas y volvimos a casa.

El día había sido largo, pero quería acabarlo por todo lo alto. Busqué intensamente a los más sabios pensadores que pude en busca de los encantamientos necesarios para transformar el tridente en un arma digna de un dios y, tras una larga y dolorosa búsqueda lo conseguí.

Mientras tanto, José Antonio había estado construyendo algo en secreto. Construyó una fuente con una efigie del enderdragón y en ella colocó el huevo. Era su forma de ofrecer respeto a tan poderoso enemigo y de ayudarnos a recordar este día que espero que jamás olvidemos.


2025-12-16
Día 52: Muchos pequeños pasos

Tras unos días de descanso, volvemos a las andadas. O eso me gustaría decir, porque la verdad es que mis compañeros no han parado quietos. Para empezar, José Antonio ha completado la Creepería, asegurando así nuestras reservas de pólvora. Encima de ella ha colocado un globo aerostático para poder observar nuestros dominios desde las alturas.

Además colocó aquellos extraños huevos que encontré, los cuales han resultado ser huevos de Sniffer. Según hemos podido investigar, se trata de una especie ya extinta a la que le gusta mucho olfatear, así que se ha tratado de acomodarlos en un hábitat lo más familiar para ellos posible.

A pesar de no haberlo comentado antes, José Antonio llevaba bastante tiempo enfrascado en la construcción de la biblioteca del pueblo, la cual ha quedado preciosa. Excavada en la montaña, está llena de todo el conocimiento que hemos ido encontrando en nuestra aventura. En la planta baja se encuentra una zona de encantamientos y junto a ella se encuentra la bajada secreta a nuestro almacén de libros encantados. Al fondo del almacén ha colocado una granja de experiencia que hace uso de una recientemente descubierta poción que genera lepismas.

Por su parte, Ismael ha completado la verdulería. Aquí los hortelanos cuidan de sus cultivos y obtienen un pago justo de nuestra parte por sus bienes y servicios. Aún con el intelecto superior de Ismael ha hecho falta un poco de nuestra ayuda para hacer que el sistema de recogida de bambú funcione adecuadamente.


2025-12-17
Día 53: Agujero

Teniendo una fuente de pólvora, lo siguiente que necesitamos es una fuente de papel, por lo que me dispuse a construir una granja de caña de azúcar junto a la Creepería. Tras varios intentos, no conseguía aclarar en mi mente la forma que debía de tener, pero entonces José Antonio trajo a mi mente una idea que tenía olvidada: un agujero.

Sin embargo, para hacer un agujero lo suficientemente grande como para albergar una granja de caña de azúcar necesitaríamos de una nueva herramienta que aún no teníamos, una herramienta más especial que un pico o una pala: un faro. El faro es un poderoso constructo que otorga a aquellos que están cerca del mismo capacidades sobrehumanas, entre ellas la de picar increíblemente rápido.

Tan poderoso objeto no es sencillo de conseguir, como uno podrá imaginar. Para construir un faro es necesaria una estrella del Nether, y la única manera de conseguir es del corazón de un Wither, un poderoso enemigo que encarna toda la fuerza del Nether. Para enfrentar a tal enemigo es necesario tres cabezas de esqueletos del Wither, que se encuentran en las fortalezas del Nether. Por suerte, José Antonio ya las había conseguido, así que estábamos preparados para la tarea.

Y alguien se preguntará: si para el dragón, quien encarna el auténtico poder del End, fue necesario prepararse tanto, ¿cómo es que no para el Wither? Pues muy sencillo: porque esta vez nosotros ponemos las condiciones. Con los materiales preparados fuimos al End y allí cavamos un agujero bajo el portal que nos devuelve a nuestra dimensión. Dicho portal está hecho de piedra madre, la cual es completamente indestructible por medios normales, así que, al invocar al Wither parte de su cuerpo se quedó atrapado en la piedra madre, siéndole imposible contraatacar a nuestros golpes. Y así finalmente conseguimos la estrella del Nether y con ella fabricamos el faro.

Una vez tuvimos el faro construimos la torre de metal tal y como se indicaba en el libro donde aprendimos del mismo y sentimos como en nosotros despertaba un enorme poder. Una vez delimitamos la zona del agujero, cavar hacia abajo fue más un disfrute que un trabajo. Con el agujero listo, dimos el día por finalizado.


2025-12-19
Día 55: Redstone, ranas y sufrimiento

Con el agujero listo me dispuse a construir la granja de caña de azúcar, la cual constaría de 11 pisos donde crecería el azúcar y una tubería por la que subirían los objetos. Para tal construcción necesitaba una gran cantidad de redstone, así que bajé a la mina, aunque aquello no fue suficiente. Por suerte, hallé una mejor forma de conseguirla, aunque aún no puedo desvelarla.

Además, en la parte de detrás de la Creepería construí un sistema donde la caña de azúcar sería procesada y convertida en papel y dicho papel se juntaría con la pólvora para crear cohetes, asegurándonos así un constante suplemento de tan útil objeto.

Mientras yo estaba ocupado con todo esto, José Antonio había decidido criar ranas. Para ello, buscó ranas en un pantano y esperó a que tuvieran crías, sin embargo, las ranas se negaban a poner huevos a pesar de tener todas las condiciones para hacerlo. Tras un buen rato las ranas pusieron huevos y nacieron los renacuajos, los cuales recogió y llevó a los distintos biomas para conseguir otros tipos de rana. Y esa fue la gota que colmó el vaso: en el bioma de nieve el agua donde estaban los renacuajos no paraba de congelarse y además, cuando las ranas hubieron crecido, una de ellas fue embestida por una cabra, acabando con su vida. Luego, en el bioma cálido algunas de las ranas también murieron de manera bastante estúpida. Ni que decir tiene que todo esto tenía al pobre José Antonio bastante desesperado.

A base de esfuerzo consiguió su objetivo de tener ranas de distintos tipos y dimos el día por finalizado.


2025-12-24
Día 60: Acabando cosas

Hoy tocaba ponerse al día y rematar las cosas que teníamos a medio hacer. Para empezar, yo acabé la granja de caña de azúcar, donde la caña de azúcar crece en grandes columnas y cae a una corriente de agua y sube por una tubería hasta la pirotecnia.

Allí una serie de mecanismos transforman la caña de azúcar en papel y juntan el papel y la pólvora de la Creepería en útiles cohetes. Nuestros pies no volverán a tocar el suelo.

Sin embargo, construir todos estos mecanismos había acabado con nuestras reservas de roca, por lo que debíamos hacer algo para remediarlo. Aunque tampoco había mucho de que preocuparse, ya que gracias al ingenio de José Antonio encontramos una antigua mina en la que la roca parecía minarse sola.

Y por fin ha llegado el momento de desvelar como conseguimos tanta redstone. En nuestra visita al pantano nos encontramos con alguien muy peculiar: la Bruga Piruga. Esta extraña bruja que vive en un gran tocón de un viejo árbol nos ofreció un pacto en el que ella nos suministraría con toda la redstone que necesitásemos a cambio de que construyésemos una efigie en su imagen y sin dudarlo un momento aceptamos tan beneficioso trato. Solo espero que esto no nos traiga consecuencias en el futuro.

Para finalizar el día, José Antonio y yo ideamos nuestro próximo gran proyecto, el cual obviamente aún no podemos desvelar. Pero para este proyecto necesitaríamos la ayuda de unos peculiares seres: los allay. Por suerte sabíamos donde encontrarlos, ya que liberamos a varios en nuestra visita a la mansión del bosque. Por suerte no fue difícil convencerlos, pues a estas pequeñas criaturas les encanta el chocolate, por lo que unas galletas bastaron para que se unieran a nosotros.


2025-12-25
Día 61: Cálidas y húmedas navidades

A pesar de ser Navidad nuestro periplo no cesa, pero si frena. Decidimos tomarnos el día algo más tranquilo, por lo que no construimos nada. En su lugar lo que hicimos fue viajar al Nether para encontrar netherita, un material cuya dureza solo se equipara con su rareza. Mimamos y minamos en las profundidades del Nether dejando cavidades similares a las que un ratón dejaría en un queso hasta que conseguimos suficiente netherita para mejorar todas nuestras armas y herramientas.

Entonces se nos ocurrió algo que no se nos había ocurrido antes. Siempre hemos usado espadas para pelear, pero el arma más usada a lo largo de la historia no es la espada, si no la lanza. Así que nos propusimos crear unas lanzas y usamos la netherita restante para reforzarlas.

Tras estos trabajos en tan cálido lugar se nos apetecía darnos un refrescón, por lo que decidimos explorar los mares que se encuentran al norte de nuestro hogar. Allí encontramos unas criaturas que jamás habíamos visto: los nautilos. Aunque lo más extraño fue que estos cefalópodos resultaron ser muy amigables y nos dejaron montar en ellos a cambio de alimentarlos con unos peces, permitiéndonos alcanzar grandes velocidades en el agua. Tras mucho explorar los mares en busca de tesoros decidimos volver a casa con nuestros nuevos compañeros y dar el día por finalizado.


2025-12-27
Día 63: Humildes granjeros de aura

José Antonio y yo volvemos una vez más a las andadas con el propósito de seguir acabando cosas que tenemos a medio hacer. Yo me dediqué a construir un sistemas de filtros mejor para la granja de lana y él estuvo trabajando en un proyecto que aún no se puede revelar.

Aunque antes de todo eso José Antonio fue al desierto por algún motivo que ahora no recuerdo y encontró un camello disecado, un camello no muerto que los disecados usan como medio de transporte. A diferencia de sus jinetes el animal no es agresivo, por lo que José Antonio lo liberó de los disecados y lo trajo a casa, con la esperanza de darle una mejor no vida.

Tras esto, al llegar a casa, decidió acabar los barracones de los bibliotecarios, que habían estado viviendo en la biblioteca como podían.

Y justo antes de acabar el día se desató una enorme tormenta, con rayos cayendo por todos lados. Entre los enemigo que salieron en la tormenta encontramos uno que aún no habíamos encontrado: el caballo esqueleto. Al igual que el camello, este animal no muerto no tiene malicia en si mismo, si no que la malicia la tienen los esqueletos que los montan. Al acercarnos al caballo cayó sobre él un rayo y en el lugar aparecieron otro tres caballos con sus respectivos jinetes. Rápidamente le dimos fin a los esqueletos y, como no sabíamos que hacer con los caballos, decidimos acogerlos en nuestro establo.

Ahora que vamos montados a lomos de corceles huesudos que desafían el sentido común y cubiertos de netherita imponemos bastante.


2025-12-28
Día 64: Especial Navidad

Ande, ande, ande, la marimorena

Ande, ande, ande que es la Nochebuena

Ande, ande, ande, la marimorena

Ande, ande, ande que es la Nochebuena

En el portal de Belén, hay estrellas, Sol y Luna

Márquez y Tony José, y el Whiskyto está en la cuna

Todos le llevan a Whiskyto, yo no tengo qué llevarle

Le llevo mi corazón, que en el mundo es lo que vale

Ande, ande, ande, la marimorena

Ande, ande, ande que es la Nochebuena

Ande, ande, ande, la marimorena

Ande, ande, ande que es la Nochebuena


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